De 1925 a 1927 estudié en la escuela secundaria en el internado María Vom Berg, de la congregación de la Santa Cruz. (…) Mi hermana mayor, María, se consagró al Señor Jesús en 1926 en el convento de Menzingen, bajo el nombre de Hna. Magda María. Por mucho tiempo no me sentía a gusto en el internado. Tenía nostalgia por nuestras montañas abruptas y el lago de Los Cuatro Cantones.
El 2do. domingo de Pascua de Resurrección, después de haber obtenido el título de profesora de secundaria, solicité entrar al postulantazo de la congregación y fui aceptada el domingo "in albis". Luego me enviaron a Neu St. Johann, al sanatorio para niños en peligro de tuberculosis. Después me envió el Señor al internado de "María vom Berg" para enseñar en cursos de comercio donde hice los primeros ensayos y fracasos en dictar clases.
Después de cortas vacaciones entramos el 05 de septiembre de 1932 al noviciado y me dieron el nombre de Iñiga María. Era la inolvidable primavera de nuestra vida religiosa. El 05 de septiembre de 1933 hicimos nuestra primera consagración a Cristo Rey. El día después de la profesión me mandaron a Bulle para perfeccionarme en francés e inglés.
Tuve que esperar 2 largos meses para que me dieran permiso para viajar a algún país de misiones. A comienzos de noviembre pude hacer mis últimas vacaciones con mis papás y hermanos. Hicimos un viaje a Einsiedeln para pedir a la Virgen gracias por mi familia y por el futuro viaje de 40 días en vapor.
El 20 de noviembre de 1933 nos despedimos de la Casa Madre con la cual me había encariñado. Nos embarcamos el 25 de noviembre en Hamburgo, junto con 8 hermanas de Altötting. Después del feliz viaje, nos condujo la voluntad de Dios el 04 de enero a Victoria, a la casa provincial. Ya en marzo tuve que empezar a dar clases de francés. En este mismo año me enfermé de difteria. Gracias a las oraciones de las hermanas y alumnas, sané y pude presentar a las alumnas a los exámenes."
Así relata la Hna. Iñiga María sus primeros años de infancia y juventud.
Habiendo dejado atrás su familia y su patria, la Hna. Iñiga María inicia una larga trayectoria de labor pedagógica en nuestra provincia religiosa, como profesora de idiomas. Su primer puesto por dos años fue Victoria (1934-1935), y luego trabajó en el Colegio Santa Cruz de Temuco por casi 27 años. Tres años después, asumió la dirección en Liceo Santiago, actual Colegio Santa Cruz de la capital.
Eran los años 60, época en la que todavía la mayoría de las profesoras de los colegios Santa Cruz eran religiosas. La Iglesia de Santiago organizó en 1963 la Gran Misión para llegar a todos los rincones de la arquidiócesis. La Hna. Iñiga María colaboró decididamente permitiendo, en pleno año escolar, que la mayoría de las hermanas asistieran a la preparación que se daba por las noches, a laicos, sacerdotes religiosos y religiosas.